jueves, 22 de marzo de 2007

Ensayo: "La Legendaria Ceiba de Ponce"

Francisco Oller y Cestero


“La Legendaria Ceiba de Ponce”
Por: Nancy Vélez


En la zona sur de nuestra bella Isla del Encanto, se encuentra en la Antigüa vía de Ponce a Salinas, la majestuosa Ceiba de Ponce y sus ramas se extienden a varios metros de distancia con sus raíces profundas en el suelo.
Son muchas las anécdotas que dicen sobre este espléndido árbol. Antes, dicho sector no era tan poblado y era muy frondoso, se rumora que era refugio de los maleantes de tal manera que asustaban a los niños. Por otro lado, fue refugio de los enamorados y se citaban para encontrarse cerca de su enorme tronco, siendo ésta testigo mudo de su eterno amor.
El pintor, Francisco Oller, con su pincel hizo una labor elocuente al plasmar la belleza impetuosa de la famosa “Ceiba de Ponce”.

Pintor puertorriqueño nacido en Bayamón , Puerto Rico el 17 de junio de 1833. Desde niño sintió gran afición por el dibujo y dedicó un gran esfuerzo al aprendizaje del arte pictórico. Al cumplir los dieciocho años, viajó a Madrid con la intención de completar su formación artística en la Academia de San Fernando, donde tuvo, entre otros, a uno de los más destacados pintores españoles de la época, Federico de Madrazo y Kuntz.

Dos años más tarde regresó a su tierra natal, Puerto Rico, pero su inquietud le llevó a realizar un nuevo viaje a Europa, esta vez a Francia. Se instaló en París y entró en el taller de T. Couture para completar sus estudios de pintura, al tiempo que se inscribió como copista en el museo del Louvre, donde tuvo como preceptor a Gustave Courbet.

Fueron años difíciles en cuestiones económicas y Francisco Oller realizó todo tipo de trabajos para mantenerse: trabajó como sacristán, como barítono en una compañía de ópera italiana, etc. Durante estos años de juventud frecuentaba el café Guerbois y la brasserie Andler, lugar en el que conoció a los pintores Degas y Pissarro, y al novelista Zola. En 1859 entró en el taller de Gleyre donde tuvo como compañeros de estudios a Bazille, Renoir, Monet y Sisley; más tarde conoció a Cézanne y en 1861 visitó el taller de Courbet. En el 1871 fue nombrado caballero de la Orden de Carlos III y un año después pintor de la Real Cámara de Amadeo I.

Se convirtió en el primer pintor latinoamericano impresionista. Adaptando luz y color a los cielos tropicales. Fue también un pintor realista y brillante de paisajes naturales de Puerto Rico, capturando su flora local. Su obra mayor es "El Velorio" (The Wake) (1893), que fue exhibida en el Salón Paris en el 1895 . Cuando regresó a Puerto Rico en el 1884, continuó pintando al aire libre.
La Ceiba de Ponce es su primer paisaje puertorriqueño que aun existe. Cinco años más tarde, funda una escuela de dibujo y pintura para señoritas. Nombrado profesor de dibujo en la Escuela Normal (más tarde Universidad Nacional) en 1902. Su aportación como pintor y educador fue decisiva para la formación de una tradición nacional, siendo considerado como el pintor más importante del siglo XIX puertorriqueño. Con él surge en la isla el interés por traer al lienzo la realidad puertorriqueña, bien sea el paisaje, sus gentes o sus costumbres. Su arte va desde el realismo de sus inicios hasta el impresionismo aprendido de los maestros franceses. Entre sus obras destacan: El pleito de la herencia (1854-5186), Retrato de Manuel Sicardó (1866-1868), El molino (1875), Las lavanderas (1887-1888), El Velorio (1893) y Bodegón con piñas (1912-1914). Murió en San Juan el 17 de mayo de 1917.

Datos sobre la obra “La Ceiba de Ponce”
La Ceiba de Ponce(1887-1888)
Autor: Francisco Oller y Cestero(1833-1917)
Museo de Arte de Ponce
Fundación Luis A. Ferré, Inc.Ponce, P.R.


Mientras Oller vivía en París, dejó la ciudad para pintar exteriores con artistas, como Camile Pissarro. Cuando regresó a Puerto Rico en el 1884, continuó pintando al aire libre. La Ceiba de Ponce es su primer paisaje puertorriqueño que aun existe.

Esta vista provista por el artista con una oportunidad para pintar reflejos en el agua, una de las mayores características del Impresionismo. Podemos observar una gran sombra de color en la base de la pintura, que debió ser la sombra en que Oller trabajó. La ceiba o “silk-cotton tree” es uno de los árboles más grandes de la América Tropical. Algunos nativos mesoamericanos consideran a la ceiba sagrada; como la intersección entre el cielo y la Tierra. El árbol se distingue fácilmente por su tronco, sólido y suave y color verde grisáceo. El árbol de ceiba en Puerto Rico crece a la orilla de los ríos. Oller muestra cómo las prominentes raíces de la ceiba están expuestas. El árbol de Oller ha alcanzado enormes proporciones en contraste con las pequeñas figuras de la lavanderas a orillas del río Portugués en Ponce. El artista empleó pinceladas sueltas para sugerir cómo la luz pasa a través del follaje del árbol de seda-algodón, haciendo la escena total brillante.
Por último, quiero agradecer a mi compañera Edna Pérez porque juntas trabajamos un segmento curricular integrando la obra de arte “La Ceiba de Ponce”
del pintor puertorriqueño Francisco Oller y Cestero, como punto generador entre las Ciencias, Matemáticas, Español, Estudios Sociales e Inglés y fue una grata experiencia y reconozco su aportación para que este trabajo pudiese ser realizado.

Recuerda, la Ceiba de Ponce necesita tu respaldo, cuídala y protégela para que todos los puertorriqueños disfrutemos, muchos años más, de su maravillosa compañía.

Te invito a que pases por nuestro Museo de Artes de Ponce y disfrutes de ésta bella Obra de Arte.

Nancy Vélez

11 comentarios:

Andrés Rodríguez dijo...

Saludos Nancy:
El arte es el alma de los pueblos. Nada mejor para expresar nuestros sentimientos que el arte. Existen personas que nacen con unas habilidades, luego las perfeccionan y llegan a convertirse en grandes artistas. Francisco Oller es uno de ellos, un gran ilustre puertorriqueño que se convirtió en un gran pintor. He leído algo de la vida de él, pero no conozco mucho sobre la misma. Nancy acabo de conocerte ahora en el curso, pero pienso que eres fanática de las artes. Te escuché decir que te gustaba escribir poemas y ahora para este ensayo seleccionaste un tema relacionado con la pintura. De la pintura no sé nada, aunque me gusta muchos observar los cuadros de los pintores. Un día visité el Museo de Arte de Ponce y fue una experiencia bien buena. Pude observar la gran cantidad de pinturas que hay en él. Hay pinturas que uno tiene que entender este arte sino no entiende el mensaje del autor. Por ejemplo, cuando fui al Museo si no es por una señora que explicaba el mensaje de los cuadros me quedaba sin entender nada. En cuanto a la obra de Francisco Oller, su gran cantidad de pinturas describen su gran trayectoria y su éxito como pintor. Como pude leer en tu ensayo su calidad como pintor fue muy sobresaliente llegando a destacarse exitosamente más allá de su terruño. Para lograr el sitial que alcanzó como pintor no fue tarea fácil. En tu ensayo narras todas barreras que tuvo que sobrepasar para alcanzar su meta. Oller es un ejemplo de que si queremos si queremos tener éxito en nuestras vidas tenemos que lidiar con muchas adversidades que se nos presentan, lo importante es ser persistente. Su selección para pintar su primer paisaje puertorriqueño fue una selección bien acertada ya que escogió La Ceiba, uno de los símbolos que representó a la ciudad de Ponce por unos cuantos siglos. Al pasar el tiempo la Ceiba se convirtió en uno de los símbolos más atractivos de esta ciudad atrayendo turistas viajaban hasta Ponce para observarla. Yo tuve la oportunidad de verla y a la verdad que era un árbol bien impresionante con un tronco enorme.

Wilma Jimenez dijo...

Nancy,

Francisco Ollér y Cestero

Tenemos uno de los grandes pintores de nuestra tierra nacido en Bayamón. Desde niño sintió su gran afición por el dibujo y la pintura. Se esforzó mucho por el aprendizaje del arte pictórico. Tenía sus grandes metas como cualquier joven que ingresa hoy día en la universidad. Para lograr sus sueños de pintor. Como tenía planificado viajo a Madrid con la intención de completar su formación como un buen artista.

Esta reflexión nos hace pensar como muchas personas quieren lograr sus sueños en cualquier rama que sea. A veces lo difícil que se les hace al igual las muchas tribulaciones que tienen que pasar. En algunos momentos tienen apoyo en otros no, la familia es de gran soporte para tomar estas decisiones. Que no son fáciles en algunos momentos de nuestras vidas.

En algún momento de su vida paso por momentos difíciles, económicos pera para mantenerse hizo muchos trabajos de profesión. Trabajó como sacristán, como barítono en una compañía de ópera italiana, etc. Ente su vida de estudiante mientras se preparaba, conoció muchos pintores famosos de su época. Fue muy destacado en sus obras abundaba sobre sus cielos tropicales la cual le agrada al público. Sus paisajes eran naturales de Puerto Rico. Recalcaba sobre la naturaleza de nuestro paisaje.

La Ceiba de Ponce es su primer paisaje puertorriqueño que aun existe. Hizo grandes aportaciones a favor de la pintura, funda una escuela de dibujo y pintura para señoritas.
Francisco Oiré y Cestero es un gran ejemplo para nuestra sociedad puertorriqueña de hoy día que nuestros jóvenes vean el sacrificio pero al final tuvo su recompensa. Obtuvo sus logros que bien merecidos sean.
La Ceiba de Ponce (1887-1888) una de sus grandes tesoros.

Nuestros jóvenes que se anclan por esta profesión deben de tomar en cuenta lo sacrificado pero a la vez lo bello de inspirarse en su pensamiento libre y sobre todo con la naturaleza. Nunca darse por vencido o por vencida. Entre sus obras mas conocidas están las siguientes Retrato de Manuel Ricardo (1866-1868), Las lavanderas (1887-1888), El velorio (1893) Esta obra es la preferida MIA es espectacular.

¡Buenas Noches!
Filma Jiménez

guirmar dijo...

Francisco Oller y Cestero

Fue un gran Pintor Puertorriqueno del siglo 19. Desde su edad muy temprana le gustaba y se desempenaba como pintor. Al cumplir la mayoria de edad se fue a estudiar en Madrid su pasión por el dibujo.

Al tiempo regresa a Puerto Rico. Pero sus inquietudes lo hacen viajar a Francia y a Paris. Hay entro a un taller de T. Para completar sus estudios en dibujo.

Eran momentos difíciles en cuestiones económicas. Tuvo que hacer todo trabajo para poder sobrevivir en lo duro que es la vida.

Con todo su esfuerzo se hizo un pintor impresionista. Adaptando luz y color a los cielos tropicales. Fue también un pintor realista y brillante de paisajes naturales de Puerto Rico.

Su mayor legado lo fue La Ceiba de Ponce que en estos momentos esta expuesta en el Museo de Ponce. Como Puertorriqueno dejo su legado de sus raices en el mundo entero.

Guirmar

Naty dijo...

Francisco Oller fue pintor impresionista y educador puertorriqueño, formado en España y Francia, donde fue compañero de algunos maestros del impresionismo francés. Se le ha considerado el mejor pintor puertorriqueño del siglo XIX. Fue pintor de cámara de Amadeo I. Nacido en San Juan de Puerto Rico en 1833, a los dieciocho años se traslada a Madrid para completar sus estudios y se inscribe en la Academia de San Fernando, donde tuvo como maestro a Federico de Madrazo. En 1853 regresa a Puerto Rico y cinco años más tarde se traslada a París, donde estudia en el taller de T. Couture, a la vez que se inscribe como copista en el Louvre, donde tuvo como preceptor a Gustave Courbet.

Su aportación como pintor y educador fue decisiva para la formación de una tradición nacional, siendo considerado como el pintor más importante del siglo XIX puertorriqueño. En 1871 fue nombrado caballero de la Orden de Carlos III y un año después pintor de la Real Cámara de Amadeo I. Con él surge en la isla el interés por traer al lienzo la realidad puertorriqueña, bien sea el paisaje, sus gentes o sus costumbres. Su arte va desde el realismo de sus inicios hasta el impresionismo aprendido de los maestros franceses. Entre sus obras destacan: El pleito de la herencia (1854-5186), Retrato de Manuel Sicardó (1866-1868), El molino (1875), Las lavanderas (1887-1888), El Velorio (1893) y Bodegón con piñas (1912-1914).

Félix Morales dijo...

Comentario Sobre la Ceiba Nancy

Parte de lo que pude encontrar en la red para poder comentar sobre tu ensayo es que Don Eduardo Newman Gandia, en su libro sobre la Fundación de Ponce, menciona el siguiente hecho: “1696, según informe dirigido al Rey por el cura Don Francisco Sanabria, el Sr. Pedro Rodríguez llamado “El Portugués”, dio su nombre al río que pasa por Ponce, en cuyas riberas, junto a una gran Ceiba, tenía el Portugués en un comercio”; esta debe ser sin duda la singular Ceiba que aún existe cerca del río, San Antón.
En el año 1818, Don Alejandro Ordóñez hizo el primer mapa conocido de Ponce. En este mapa podemos notar que el río Portugués no pasaba tan cerca de la Ceiba como ocurre hoy día. Para esa fecha la Ceiba se encontraba en el “Bejuco Blanco”, cafetal de Don Fernando Gandia. Hay varias versiones de que debajo de la Ceiba había una gran explanada (batey) que era utilizada para celebraciones y festejos de los esclavos que vivían en dicho cafetal. Hay muchas anécdotas con respecto a este árbol. Cuando el sector donde se encuentra, no era tan poblado y era bien frondoso, se decía que era refugio de los maleantes y con ello asustaban a los niños. También fue refugio de los enamorados cuando se evadían de la vigilancia familiar y se citaban para encontrarse cerca de su enorme tronco. Al igual, era sitio de descanso de los cocheros que realizaban largos viajes. Hoy día estamos disfrutando del parque pasivo que se hizo en contorno del legendario árbol la Ceiba. De esta forma conservaremos por muchos años este majestuoso árbol que ha visto el nacimiento y crecimiento de nuestra gran Perla del Sur, y que se ha convertido a través del tiempo en un gran símbolo que identifica a la ciudadanía ponceña. Este árbol legendario que se encuentra en la Antigua vía de Ponce a Salinas y demás pueblos que están al Este de la ciudad, pertenece a la familia de las bombáceas, cuyas ramas pueden extenderse a varios metros de distancia desde su tronco al igual que sus raíces profundas. Para la época del Descubrimiento, este árbol contaba con muchos años de existencia y por los restos de utensilios indígenas encontrados cerca, se cree que los Taínos se reunía cerca de la vieja Ceiba para la celebración de sus ritos religiosos.

Por Félix Morales

Maggie dijo...

Sobre las altas yerbas - Magaly Quiñones le escribio A la Ceiba de Ponce
Ese árbol hembra siempre ha estado ahí,
con su corteza limpia,
con su copa tendida a ras del aire,
con sus caderas curvas saltando sobre el suelo.

Porque no es un árbol más, fíjese bien,
no hay falda de montaña
ni tejado ni seto que la cubra
y además, trae un aire sereno y circunspecto
como si siempre hubiera estado ahí,
por encima del hombro, por encima del viento.

Dicen que es la mansión de Atabey,
que en su tronco, en su fronda,
hay casa para todos,
el lagarto, la hormiga, la araña, la bromelia,
el breve colibrí...,
y cuentan que al principio de los tiempos
de su cuerpo pendía la faz del firmamento.

Esa inmensa, magnífica montura
donde los niños sin caballo juegan,
esas monumentales coyunturas
donde el anciano halla reposo
y el cansado hila un rezo,
es la ceiba que vive desde siempre
en el umbral vidrioso de este pueblo.

La ceiba americana, la prodigiosa ceiba
que, como un acto de misericordia,
supera las fatigas de la noche,
conversa con las islas de la sombra
y en el vaso sureño del recuerdo
desborda los cuadernos de mi infancia.
La ceiba que se yergue como sombra liviana
sobre las altas yerbas...Sobre las altas yerbas

Doris Vilma Rodríguez dijo...

Que bueno es saber que en estos tiempos aún se conserva paisajes naturales de nuestro país. Paisajes que en un momento sirvieron de inspiración para artistas tan distinguidos como lo fue Francisco Oller y Cestero. De acuerdo con las historias que cuentas respecto a la Ceiba, entiendo que son leyendas que pertenecen a la cultura puertorriqueña, especialmente al pueblo de Ponce. Espero que Recursos Naturales no permita que ese árbol sea destruido jamás, como han autorizado que eliminen otros paisajes en la isla.
En los pasados años Puerto Rico se ha transformado en un pedazo de hormigón, dejando muy poco terreno disponible para preservar los recursos naturales. Según el portavoz del Fideicomiso de Conservación, Puerto Rico debería tener un 12% de tierra conservada y a penas posee un 4%. La obra de Francisco Oller debería ser inspiración para que el gobierno se apresure a comprar terrenos para conservar y no siga otorgando permisos a granel para construir.

He visitado el museo de Arte de Ponce y considero que la obra “La Ceiba de Ponce” es una de las más importantes y de exuberante belleza que se exhiben en dicho lugar. El museo preserva obras de distinguidos artistas puertorriqueños que plasmaron en sus punturas la cultura de nuestro país. Entiendo que las excursiones planificadas para visitar el museo cada vez son menos, lo que implica que los niños pudieran perderse de conocer un poco más de la cultura puertorriqueña.

Por otra parte, hablas del gran pintor de la obra, Don Francisco Oller y Cestero. Uno de los pintores más importantes de Puerto Rico. Nació con un arte innato, pero su interés por aprender y perfeccionarse más en la pintura le llevaron abandonar su patria natal. El tiempo que estuvo ausente lo supo aprovechar, ya que conoció y se relaciono con grandes artistas europeos de la época, de los que aprendió y luego le fueron de gran ayuda para plasmar en sus obras costumbres, tradiciones y paisajes de la Isla del Encanto “Puerto Rico”. Te felicito por diseñar un segmento curricular en el que integraste la obra de Francisco Oller, otros maestros deberíamos emular la tú iniciativa y la de Edna, con el propósito de mantener viva nuestra cultura.

yolanda dijo...

La Ceiba de Ponce es uno de los árboles más antiguos de Puerto Rico y otros lugares del mundo. Son muchos lo países, en los cuales sus habitantes tienen algo que ver con este monumental ejemplar del reino de las plantas. En Cuba por ejemplo, lo consideran un árbol que además de legendario, da suerte. Es un árbol con unas características peculiares y la más que me ha llamado la atención desde pequeña son sus raíces; parecen faldas.

Acá en el norte de Puerto Rico, específicamente el pueblo de Quebradillas, recuerdo cuando yo era pequeña y mi papá viajaba por la carretera # 2 hacia San Juan, en esta ruta esperaba con ansias llegar a una parte de la carretera en la que a tu izquierda, contaba 13 de estos magníficos árboles, trece ¿te imaginas?. Tan majestuosos, testigos del tiempo, pues al ver sus enormes raíces, no se necesitaba contar con años de conocimientos para darte cuenta, de que ya llevaban ahí muchos, pero que muchos años. ¿Dónde están, hoy día? Lamentablemente cuando mejoraron este tramo de carretera muchos años atrás, allá para el año 1987, de no ser por unos activistas conservadores del medioambiente, los hubiesen destruidos todos. Hoy día sólo quedan dos en medio de los cuatro carriles de la carretera y uno a tu derecha, para un total de tres.

Desconocía de esta pintura de Oller, la que siempre me ha impresionado más es El velorio, otra magnífica obra de arte. Francisco Oller, allá para el siglo 19 durante la invasión estadounidense en Puerto Rico, le trajo un ambiente de incertidumbres y sin sabores a este artista, ya que los norteamericanos no supieron apreciar su arte. Una pena… tenemos aquí que la historia se repite, Oller vive para una época de transición política, tuvo que luchar duro para que su obra y aportación a la cultura se diera a conocer. Fue un constante reto a las mentalidades de su época, ya que había escasez de material, y personal y se vio obligado a continuar su obra en lienzos de yaguas o ditas, materiales que perecen. Pudo quizás su obra ser mas amplia, cuentan los historiadores que debe haber sufrido, al no poder expresar artísticamente sus temas. La obra La Ceiba de Ponce es uno de sus legados, que demuestran la influencia del impresionismo por parte de colegas famosos como Degas y Cezánne. Sí, nuestro Oller, no tenía nada que envidiarle a artistas famosos como estos, sucede que como Eugenio María de Hostos, nació fuera de época.

Carmenjoan.blogspot.com dijo...

Hola: Nancy
LA CEIBA DE PONCE
Este árbol legendario que se encuentra en la Antigua vía de Ponce a Salinas y demás pueblos que están al Este de la ciudad, pertenece a la familia de las bombáceas, cuyas ramas pueden extenderse a varios metros de distancia desde su tronco al igual que sus raíces profundas.
Para la época del Descubrimiento, este árbol contaba con muchos años de existencia y por los restos de utensilios indígenas encontrados cerca, se cree que los Taínos se reunía cerca de la vieja Ceiba para la celebración de sus ritos religiosos.
Don Eduardo Newman Gandía, en su libro sobre la Fundación de Ponce, menciona el siguiente hecho: “1696, según informe dirigido al Rey por el cura Don Francisco Sanabria, el Sr. Pedro Rodríguez llamado “El Portugués”, dio su nombre al río que pasa por Ponce, en cuyas riberas, junto a una gran Ceiba, tenía el Portugués en un comercio”; esta debe ser sin duda la singular Ceiba que aún existe cerca del río, San Antón.
En el año 1818, Don Alejandro Ordoñez hizo el primer mapa conocido de Ponce. En este mapa podemos notar que el río Portugués no pasaba tan cerca de la Ceiba como ocurre hoy día. Para esa fecha la Ceiba se encontraba en el “Bejuco Blanco”, cafetal de Don Fernando Gandía. Hay varias versiones de que debajo de la Ceiba había una gran explanada (batey) que era utilizada para celebraciones y festejos de los esclavos que vivían en dicho cafetal.
Hay muchas anécdotas con respecto a este árbol. Cuando el sector donde se encuentra, no era tan poblado y era bien frondoso, se decía que era refugio de los maleantes y con ello asustaban a los niños. También fue refugio de los enamorados cuando se evadían de la vigilancia familiar y se citaban para encontrarse cerca de su enorme tronco. Al igual, era sitio de descanso de los cocheros que realizaban largos viajes.
Hoy día estamos disfrutando del parque pasivo que se hizo en contorno del legendario árbol la Ceiba. De esta forma conservaremos por muchos años este majestuoso árbol que ha visto el nacimiento y crecimiento de nuestra gran Perla del Sur, y que se ha convertido a través del tiempo en un gran símbolo que identifica a la ciudadanía ponceña.

Adventure dijo...

querida Nancy me has ayudado mucho con la informacion tan valiosa. Deseo compartir contigo mi revista Puerto Rico de Aventura asi aparece en facebook y puedes verla digital en www.praventuras.com ... la educacion que podamos tener es lo unico que nadie puede quitarte y hay que promover que seamos un pueblo menos ignorante.

Adventure dijo...

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